Otro año de vida...

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Hoy es un día especial. No por cumplir un año más de vida, sino por sentirme tan bien alrededor de mis seres queridos. Gracias a mis alumnos, ex alumnos, amigos y familiares por hacer de este día, un día especial.

En la fotografía estoy con una pancarta que me hicieron los alumnos en el colegio. Los adoro. Ustedes son la principal motivación.

Questions in my mind

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Todavía hay tantas cosas sin comprender. Preguntas que se deshacen como el viento que revuelve mis cabellos. Un perfume que se filtra por las narices y adentro se hace un veneno que mata lentamente. Son preguntas que van apareciendo como fantasmas, conviven conmigo y rasguñan los sueños.

Preguntas en mi mente... Preguntas que me hacen fuerte y debilitan a la vez. Preguntas que abren una brecha entre la distancia y las ganas de tenerte conmigo antes que todo mi mundo termine por desplomarse a mi alrededor, antes que este veneno termine destruyéndome.

¿Por qué las promesas son hoy inalcanzables?
¿Por qué hoy no puedo verte de nuevo a los ojos?
¿Por qué las palabras hieren cuando antes fabricaban un puente indestructible?
¿Por qué las ventanas ahora miran hacia afuera?
¿Por qué somos tan vulnerables cuando entregamos el corazón?

Solo son preguntas en mi mente...

Otro fantasma me acompañará siempre

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No podemos vivir de desilusiones todo el tiempo, podríamos indigestarnos. Podríamos morir en el intento de crear uno de tantos mundos y quedarnos atrapados en uno de ellos, sin salida, creyendo que vamos por el camino correcto y nos damos cuenta al final que, allá, muy a lo lejos, no atisbamos ni siquiera en ver un haz de luz.

Las ilusiones pueden acabar con tantas esperanzas y sueños. Cuando estamos anclados a los sentimientos, las emociones se hacen pequeñitas y nos ahogamos en un mar de lágrimas, cuando la verdad las lágrimas son tan sólo el principio de un campo minado. Un campo por el que atravesaremos después a tientas entre la oscuridad para no tropezar con el pasado y herirnos. Pero, ¿cómo podemos no tropezar con esos fantasmas que nos hicieron daño en un futuro? Es la misión de toda experiencia. Volvernos unos videntes entre tantos ciegos que se tropiezan con la misma piedra o que parecen no entender que la felicidad es un estado más, como la soledad o la tristeza.

Ciertamente pensar que la felicidad se gobierna con buenos propósitos es una mentira. La felicidad es inventada, como dice Javier Marías en su libro Tu rostro mañana. Es una felicidad muy vulnerable, auténtica, pero flexible. La felicidad completa se alcanza cuando de verdad estamos bien con nosotros mismos, pero entonces no hayamos felicidad en lo empírico, lo que podemos ver, sino en la soledad.

Por eso, hoy me siento tan solo. ¿Feliz? No lo sé. Quizá decepcionado de muchas cosas, pero con ganas de creer y seguir confiando. No lograré con sacar esta maldita pena que gobierna mi corazón, si antes no termino de ser feliz conmigo. Así que, voy a inventarme mi felicidad ahora, tratar que las cosas reales no son simples fantasmas que recuerdan mis penas...Pero... ¿cómo no pensar en los fantasmas, cuando todos me recuerdan a ti?

Al origen de las cosas

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Vuelvo al origen de las cosas, recojo los pedazos que de mí van cayendo y regreso a la estación de mis mejores momentos: la soledad. No espero que se me entienda, sino que se aprenda que, de cada error, por incircunstancial que parezca, podemos dañar muchas cosas que están a nuestro alrededor. Una vez dije que las huellas servían para volver atrás cuando hayamos cometido un error, o para saber dónde nos perdimos y dar la vuelta.

Hemos sacrificado tantas cosas durante la vida, hemos apagado muchas veces la luz de la habitación cuando la verdad en la oscuridad se convierte en un pozo lúgubre y sin fondo. Es el momento cuando la cama es ilimitada, fría y profunda. Estamos solos y sabemos que podemos contar con el silencio que nos brinda la tranquila noche que despierta fantasmas o sueños profundos que desgarran cuantas verdades hay en nuestro ser.

También he tomado muchas veces lápiz y papel con la finalidad de escribir algo, como suelen hacer aquellos que resguardan las clásicas técnicas de escritura, debajo de una lámpara o una vela, pero este invento tecnológico llamado computador me ha proporcionado un desgano por lo antiguo, que ya prefiero ni recordarlo. ¿Será por eso que ahora no nos comunicamos directamente? ¿Será por esa razón que hemos decidido apagar la luz sin escuchar antes la cálida voz de las 'buenas noches'?

Hemos sacrificado tantas cosas a través de estos tiempos. Por lo menos, todavía hoy continúo temiéndote a ti, con la luz encendida o apagada... sólo espero continuar escuchando tu voz.

Actitudes

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Estoy seguro que muchas de las actitudes que tomamos con respecto a la vida no parecen ser las más acertadas en todas las ocasiones. Por eso nos equivocamos. Partimos de un mal concepto o nos equivocamos en pensar y actuar de acuerdo a los impulsos que muchas veces no operan lógicamente en nuestro sistema neurológico, sino el impulso más puro e irracional, como son los sentimientos. Quizá por eso existe hoy en día un índice mucho más elevado de asesinatos. De todas formas, las actitudes hacen cambiar pareceres, nos mantiene en la línea o nos hacen pasar de ella, depende de cuál sea la razón o razones que nos impulse a cruzarla.

He pensado muchas veces que si todos tuviéramos siempre un espejo frente a nosotros, para vernos cuando cambiamos de actitud, seguramente nos sorprendería vernos. ¿Soy yo acaso ese que ríe, grita, llora o se enfurece? Son como miles de millones de imágenes reproduciéndose a lo largo de una cadena de éxito/error que, si recopilo todas las veces que he atinado a enfurecerme o alegrarme por algo y he tenido éxito, me sorprendería pensar que cuando me enfurezco debí sonreír, pero cuando sonreí debí enfurecer. ¿Extraño no? Tampoco es una teoría exacta. No todos sonreímos cuando nos golpean, excepto los masoquistas; pero ciertamente he vivido experiencias donde una actitud puede cambiar tantas cosas, que seriamente sería mejor haber hecho o dicho otra cosa, otro cambio de actitud.

Claro, está bien, estaría hablando acerca de los mundos posibles que en la literatura se da mucho el tema. «Lo que hubiera pasado si…» Es lógico que si Sherlock Holmes no fuera un detective, sino un carnicero, la historia de Arthur Conan Doyle, sería totalmente distinta. Quizá no sería el detective, sino el presunto culpable de asesinar a toda una familia y guardarla en el refrigerador. Quizá, hablando de los mundos posibles, si no me hubiera dedicado a la docencia o hubiera quebrado los cánones que muchas veces exige la sociedad y nosotros decidimos seguir, yo sería un hombre bohemio, escribiendo frente al ordenar las miles de historias que siempre salen a relucir en mi cabeza. Pero, decidí optar por la educación como mi primer sustento. No dejó de pensar en que un día dejaré de serlo para hacer lo que me gusta: escribir. Y la gente se preguntará, ¿por qué? Y yo contestaré: Porque ODIO vivir de un horario, de un jefe y de obedecer órdenes. Porque ODIO tener frente a mí treinta cabezas en blanco, y saber que al final muchos no agradecerán el esfuerzo. Entre muchas otras cosas, creo que nací para escribir. Es lo que pienso.

Ahora, volviendo a las actitudes, sospecho que una actitud así como una palabra lleva a otra palabra, una actitud lleva a otra actitud. Como cuando nos regañan y enfurecemos por el regaño a sabiendas que tenemos la de perder o no tenemos razón. Y a veces hasta teniendo la razón es preferible callar. ¿Cómo podríamos pensar que una actitud no puede cambiar el curso de una historia? Si Paris no hubiera sido tan terco y su hermano Héctor tan alcahueta, y hubiera enviado de vuelta a Helena hacia Esparta, ¿hubiera sucedido la invasión de Troya? Los mundos posibles.

También estoy seguro que muchos no leerán este post porque resulta muy largo (y créanme a aquellos que lo ven así, hubiera querido ofrecerles algo más corto, no hacerles perder el tiempo, porque sé que tu tiempo y el mío valen oro), pero no puedo dejar pasar por algo lo que siento. ¿Es acaso un error de actitud lo que sucedió? Cuando se mezclan los sentimientos con la razón… no sabemos quién sale vencedor, pero seguramente sabremos que existirá un mundo posible para decirnos: «Lo que hubiera pasado si…»

El texto es incompleto, pero no deseo seguir escribiendo más.

Entre sueños

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a Vicky

Siento un frío muy adentro, en lo profundo, capaz de extinguir el sol y sucumbirme en la oscuridad más lejana de la noche. Quisiera ver un día tus ojos en el pozo de perlas. Entre sueños y besos, me pierdo en la imagen que hago de ti por las noches cuando aprieto mi almohada y te imagino en ella, lejana, muda e inerte en mis pensamientos, inocente, musa de mis oscuros días.

Algún día sé que habrá pasado, y espero que tu voz y la memoria que aún guardo de ti, se mantenga ardiendo con la misma llama que hoy, en la distancia, alumbras mi existir.

Desde mi ventana

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Siempre ponemos los pies sobre campos minados. Nos pasamos la vida exigiéndole a Dios, sin pensar que Él está del otro lado de la línea esperando que se conteste el teléfono. Se escucha el ruido de la avenida. Mucho tráfico. El reloj marca las cinco y treinta. No vendrá. Lo sabía. El sol declina sobre un horizonte degradado en colores violetas, naranja y rojo carmesí. El gris, al final de la puesta del sol augura un día más en soledad. Miré el reloj. Las cinco y treinta y uno. Un minuto esperando. La espera infinita. Hay fragmentos de tiempo ajenos al espacio; por lo general, el tiempo que se esfuma como arena entre las manos. Estamos en la mejor compañía que se pueda estar, y el tiempo sigiloso se escabulle, corre, se tropieza. La aguja del reloj. Vuelvo hacia la ventana. He visto como todos se miran allá abajo. Las ventanas abiertas miran indiferentes. Las gentes siempre se ocupan de los vecinos. La vieja del tercero piso ha visto hacia arriba un par de veces. Creo que ha pensado en que podría pararme sobre la cornisa, abrir los brazos y zambullirme al vacío. La vieja mira con sus ojos contemplativos de ociosidad, no de preocupación. Desearía que fuera ella quien caminara por la cornisa. El reloj vuelve sobre su brillo. Los tonos del cielo se degradan. El gris se cierne sobre las calles. El periódico olvidado y deshecho zigzaguea entre sombras. El alumbrado municipal ilumina un trozo de callejuela, por la que sale un gato que se ha cansado de escarbar entre la inmundicia. El gato se aleja a trompicones. Olfatea las faldas de la calle principal. La noche se despliega sobre toda la ciudad. El gato dobla la primera esquina, y se pierde de vista. La vieja del tercer piso se ha marchado.
Todo sucedió sin darme cuenta. Él la apuntaba sin piedad. Entre las sombras no parecía ser más que un objeto fálico. La sombra entraba y salía de su boca. ¿Era un arma? ¿La mataría? Precisé hasta los últimos detalles de la historia que se desarrollaba frente a mí. No había Coro ni actores secundarios, era él y ella quien se disponían a dar su mejor representación teatral. Pero, ¿era acaso teatro? La mujer se incorpora. Tropieza con el costado de la cama. Él vuelve sobre ella. Agita sus brazos. El público silencioso. En el séptimo piso, el joven Manuel se hurgaba la nariz. Nadie lo veía, excepto yo. Creo. En la hondonada de soledad, la pareja se abraza y la cortina se cierra. El teatro concluye por hoy. Cae el telón. Cierre de la escena. Al calor de los cuerpos, hoy se refugiarán en medio de sábanas deshechas; confiándose multitud de secretos bajo las almohadas que hoy comparten su presente.
Encendí un cigarrillo para desvelar a los fantasmas.
La noche se cierra como un gran telón en el cielo.
Texto: Ricardo J. Román.

Tu rostro

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De pronto recordé tu rostro,
entre la oscura noche del día
que empieza a extinguirse en el horizonte,
dejando una estela de vacío,
dejando tras de sí un recuerdo,
una memoria,
una fotografía intacta de tu cuerpo
convertida en poesía.

Penas

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Llevo unos calcetines por donde se escurren
mis sueños, agujeros por donde el tiempo
pasa desapercibido, como arena en las manos,
con un costal de huesos en mis hombros,
peregrinando la carga de los años.

Traigo en mis bolsillos un montón de palabras
que se deshacen de mi boca,
y explotan
ante la ausencia de quienes no pueden oírme,
de quienes a lo lejos me sonríen al revés,
queriéndose perder, en medio de tantas dudas.

Deshecho todo lo que mi verbo no desea sostener
ni tampoco me atrevo a decir
que entre tantos miedos nada puedo perder
como tampoco existe tanto verbo para dejar de existir.

Dream Theater | Through her eyes

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Dentro de las canciones y videos favoritos de Dream Theater, creo que esta encabezaría la primera en la lista. Una profundidad lírica y musical que en otras bandas progresivas no he visto. De verdad que todo un festín para los sentidos.

Ella nunca realmente tuvo una oportunidad
En aquella fatal noche iluminada por la luna
Sacrificada sin luchar
Una víctima de su circunstancia
Ahora que he comenzado a tener conciencia
Y he estado expuesto a esta tragedia
Una congoja crece dentro de mi
Todo parece ser tan injusto.
Estoy aprendiendo todo sobre mi vida
Viéndola a través de sus ojos
Justo delante de las puertas del camposanto
Dónde la hierba esta más crecida
Vi la escritura en su lápida
Sentí como si me sofocara.
En amorosa memoria de nuestra niña
Tan inocente, de ojos tan vivos
Me sentí tan vacío como si llorara
Como si una parte de mi hubiera muerto
Y así como su imagen
Vagó por mi cabeza
Lloré justo como un bebe tendido en mi cama
y yo sé que es parecido a perder algo que tu amas y este sentimiento es justo lo mismo
A ella no le fue dada ni una opción
La desesperación robó su voz
Hubiera dado mucho más en vida
Hubiera tenido un hijo, hubiera tenido una esposa
Tengo que sufrir por última vez
Padecer por ella y decir adiós
Revivir la angustia de mi pasado
Para descubrir quien fui yo al fin.
La puerta fue abierta
Me conduzco con la marea
Viendo a través de sus ojos.